jueves, 1 de octubre de 2009

L'enfant terrible


(imagen: American Images Inc)

En este Día del Niño, vamos a mencionar a un cierto niño en particular.  El chaval en cuestión es a la vez adorable e insufrible, encantador y molesto, un angelito y un verdadero demonio.   Hasta aquí, no se diferencia en nada de la población infantil promedio. Pero éste es diferente, pues aunque acumula años y años, no crece ni cambia. Es a la vez anónimo y conocido por todos. No hay retratos de él, porque es imposible fotografiarlo. No come, pero nunca va a morirse de hambre. Y aunque suena ficticio, es tan real como el que más. Por supuesto, hablamos del niño que llevamos dentro.

Para los despistados, aclaramos que no nos referimos al acto literal de llevar un niño adentro (eso sólo lo pueden hacer las embarazadas y los caníbales). Al decir “Niño Interior” aludimos a esa parte de nuestra mente que está compuesta de todos los poderosos impulsos e instintos que experimentamos diariamente y que pasamos la vida tratando de contener. 

Y es que no reprimir al Niño Interior tiene consecuencias graves. Cada vez que vemos a hombres y mujeres hechos y derechos haciendo caros destrozos, furiosos arrebatos y pataletas descomunales, es señal de que han dejado que sus Niños malcriados salgan a jugar a su sabor y antojo. Si todos los ciudadanos dejaran en libertad a sus respectivos Niños de forma simultánea, sería el fin de la civilización tal y como la conocemos.

Por eso es que la sociedad se ha esforzado tanto en crear mecanismos para subyugar al ejército de Niños Interiores que habita dentro de la población. Los cuerpos policiacos, la buena educación, la religión y la industria del entretenimiento son tan sólo algunos recursos que la gente ha ideado para reprimir a los Niños o por lo menos, mantenerlos entretenidos.

Pero así como una casa sin niños se vuelve un museo, una cultura que cohíbe demasiado a sus Niños se vuelve acartonada y gris. Y es que es en el Niño Interior que se origina la imaginación, la creatividad y el pensamiento abstracto.  Sin Niños Interiores, no habría música, danza, escultura, arquitectura, pintura, cine ni nada parecido.

¿Que hacer? Pues como en todo, se trata de buscar el punto de equilibrio entre la disciplina y el caos. Con un poco de esfuerzo y paciencia, el Niño Interior nos saldrá más o menos bien educado y podremos dejarlo salir regularmente con la tranquilidad de que no va a embarrarnos la tapicería del auto con caramelo, pintarnos las paredes con crayones o pelearse con otros Niños.

6 comentarios:

Regislinda dijo...

XD, no es que quiera el protagonismo de los comentarios en tus articulos pero en la mañana (cuando casualmente publicas) es cuando tengo tiempo de leerte.

Esta vez me hiciste pensar que la niñez interior no es solamente cuando liberamos nuestro espiritu alegre e irresponsable, si no tambien cuando al calor de alguien nos sentimos protegidos, o cuando tenemos dificultades y nos sentimos desamparados, nuestro niños interior sale a luz en los momentos en los que somos vulnerables, frájiles, alegres, chillones y aun en nuestras rabietas caprichudas. Lindo articulo, me gustó mucho ;)

Mr_Jules_Valley dijo...

Ayer deje que mi niño interior malcriado saliera, casi que le pego a un policia del sistema bancario además termine asustando al resto de la clientela del banco. Tengo que tener cuidado no vaya a ser que termine en el Pavoncito con los verdaderos "niños malcriados"

Lafán dijo...

Simpatiquísmo. Me hiciste reírme un titipuchal. Visto de lejos es una situación muy graciosa, pero cuando los choferes de buses o camiones, o de Jaguares o Mercedes Benz, dejan caer su niño interior sobre sus bocinas malcriadas, me dan ganas de darles "el almohadazo".

Zapato Rojo dijo...

Y yo que pensaba que por el simple hecho de no tener hijos me iba a librar de tener que ser papá. ¡Iluso de mí!

Natalia Hassell dijo...

Ayer la oficina parecía una inmensa guardería: todos sacaron a los niñitos interiores a pasear, especialmente mi jefa.

Carolina Morales dijo...

Hoy le di gusto a mi Niño Interior y me comí una paleta de helado de esos que tienen crema dentro y sorbete de fresa por fuera. Todos contentos. :)

Por si no los han leído:

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