lunes, 17 de agosto de 2009

Pérdidas mínimas

Ignoro el paradero de mi memoria USB. Bastó un instante de descuido para que proyectos en los que había invertido largas horas de trabajo se esfumaran junto con archivos importantes, decenas de canciones y cientos de fotos. Pero no es mi culpa. La culpa es de la gente insensata que insiste en poner tanta cantidad de almacenamiento en una cosa tan pequeña.

La primera computadora que compraron en mi casa tenía un disco duro de 40 megabytes y era del tamaño de una hielera mediana. Hoy en día una memoria USB promedio puede guardar cien veces más datos y es más pequeña que un encendedor.



Esta tendencia a reducir el tamaño de todo choca de frente con mi proclividad a extraviar todo lo que sea más pequeño que un televisor. Llaves, teléfonos celulares, relojes, billeteras, documentos de identidad, controles remotos, baterías, reproductores portátiles de MP3, revistas, libros... la lista es interminable. Si es pequeño, ya lo he perdido.

La experiencia me ha obligado a lidiar con la situación desarrollando un sistema propio de almacenamiento. Cada objeto que llevo conmigo tiene asignado un bolsillo específicos. La cartera va en el bolsillo trasero derecho de los pantalones, el celular en el bolsillo frontal izquierdo, las llaves en el bolsillo frontal derecho, y así. Funciona la mayoría de las veces, pero no es un proceso perfecto. La memoria USB siempre va en el bolsillo de la camisa, pero como ayer usé una playera, era inevitable que se perdiera.

Por el momento, trato de no preocuparme, pues tarde o temprano casi todo vuelve a mis manos. Pero no pierdo la esperanza de que algún dia la miniaturización pase de moda. Entonces los celulares serán del tamaño de una refrigeradora, las llaves del tamaño de un plato y los USB serán del tamaño de un automóvil compacto.

Y nadie perderá nada nunca más.

4 comentarios:

Regislinda dijo...

Amigo! siento mucho que tengás la tendencia a que las cosas pequeñas se te desaparezcan, pero el día que sean del tamaño adecuado para que nos las perdás deberás andar con un carrito como esos que parecen cajones con cuatro rueditas y un jalador para andar cargando todo, ¿no crees? mejor ponele un hilo helástico a todo lo que cargués ;). Te quiero!! ojala aparezcan tus objetos perdidos.

Zapato Rojo dijo...

El otro dia me toco acudir al rescate de mi querida suegra, quien había perdido su automóvil en el parqueo de un centro comercial. Asi que siempre hay casos peores.

Francisco Baum dijo...

Gracias al cielo que hay cosas que tenemos integradas al cuerpo, que perder cierto apéndice muy querido sería extremadamente triste.

Juan Pablo Serrano dijo...

Ya probaste llamarla por telefono? jejeje almenos con el telefono funciona, porque con la USB, las llaves, y demas no funcionaria... jejeje

Por si no los han leído:

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