lunes, 24 de agosto de 2009

Personalizaciones


(foto: Magrette)

Una calcomanía de vinil rojo de un león observa desde el vidrio trasero. Mientras tanto, un chile jalapeño cubierto de abalorios verdes cuelga del retrovisor. Sólo falta el polarizado reflejante con un mensaje que diga JESÚS ES MI COPILOTO para que éste sea un auténtico taxi de provincia. Casi no puedo creer que estemos hablando de mi auto.

La actual apariencia de mi vehículo es irónica, considerando lo mucho que desdeño personalizar mi propiedad. Mientras que algunas personas gastan tiempo y dinero en ponerle su toque personal a todos sus adminículos, yo no. Me gusta mantener mis objetos tal y como salieron de la fábrica.

Eso no significa que desconozca los beneficios de etiquetar las cosas: en la primaria, extravié el suéter del uniforme varias veces hasta que le pusieron una marca. Pero hay una gran diferencia entre ponerle mi nombre a algo e intentar modificar el mismo objeto hasta que refleje mi personalidad. Para mí, los objetos son objetos. Con que hagan lo que tienen que hacer es suficiente. Personalizar me parece, en gran medida, un gran despilfarro de tiempo y dinero.

Por ejemplo, sé de gente que se pasa horas descargando imágenes para usarlas como fondos de pantalla. También personalizan sus íconos y sistemas para que su computadora se vea estilo Matrix, Rápido y Furioso o alguna película de moda. Yo, en cambio, hace años que no le pongo fondos o protectores de pantalla a las computadoras que uso. También me rehuso a instalar programas baladíes, agregarle barras de herramientas superfluas a los navegadores o modificar los colores, íconos o letras que usa el sistema. Y ¡ni pensar en ponerle pegatinas al monitor o al CPU!

Con los autos me pasa lo mismo. Ninguno de los vehículos que he tenido el gusto de poseer me ha despertado locos deseos de comprarle accesorios especiales, ponerle enceguecedores tapicerías a los asientos o pintar la carrocería con colores ultrajantes a la retina humana. Tampoco me interesa modificar el sistema de sonido del vehículo. No me interesa instalar pantallas, DVDs, enchufes para el iPod o cosa parecida. Nada de aros de carbono, spoilers, headers, alerones o antenas aerodinámicas para mí, gracias. Hasta la fecha no me han dado ganas de ver un episodio entero de Pimp My Ride, ese programa (conocido en español con el fino nombre de Enchúlame la Máquina) donde tomaban un auto y le metían miles de dólares en equipo y accesorios por todos lados. ¿Digo yo, desde cuando ya no basta con que un vehículo nos lleve de lugar al otro sin problemas?

Sé lo que están pensando. Si soy tan parco con los accesorios, ¿por qué, entonces, luce mi vehículo un encantador estilo Camioneta-Deco? Porque tanto el ají como la calcomanía fueron regalos de personas bien intencionadas a quienes estimo en gran medida. Así que a pesar de que no encajan en mi estilo, esperaré un par de días antes de eliminar las decoraciones. Después de todo, una buena amistad bien vale la pena el peligro de ser confundido con un ruletero.

7 comentarios:

Macksim R. dijo...

Personalizar o morir.

Rachel Macadamia dijo...

Ese programa de Pimp My Ride siempre me parecio una tiradera de dinero por el puro gusto de hacerlo. Esos cuates estaban locos, le ponían pantallas de plasma debajo del carro y fumadas por el estilo... Solo eso faltaba... no poder sacar el carro por temor a que se moje...jajaja

Jorge Cubico dijo...

Jajajja! Es cierto! Conozco gente que tiene accesorios que cuestan más que el carro en el que están instalados!

Mazzopanne dijo...

Ya quisiera yo meter mi carrito a Enchúlame la Máquina, sería lo máximo.- Y considero que si personalizas, sino miremos tus caritas de diseño computarizado que tan bien te identifican, jajaja.- Un abrazo y felicidades, fue un gusto saber lo que tus neuronas dictan,ja

Polux dijo...

Buena idea poner el post para explicar(pedir disculpas) antes que se sientan ofendidos tus donadores de calcomanias.

Yo estoy personalizando mi carro haciendo nada al respecto; es decir: Le robaron el radio... sigue sin radio, le quebraron la antena... sigue el pedazo alli, se le calló el último plato.. sigue sin platos... y así...

Alex dijo...

Polux, la verdad es que esa era mi concepto de personalizar, pero ya ves que los cuates no lo dejan a uno ser.

Julian Castro dijo...

Es un exelente restauriante con una rica comida y la atención no es de criticar mucho, igual entiendo la ocupación y el trabajo que generan los grandes restaurante.Algo curioso,innovador y
difente que he visto son estos nuevos sistemas de Localizadores de Meseros es una forma eficas para una buena atención que dara mayores ventas.

Por si no los han leído:

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